Es fácil permitirle al otro ser lo peor; pero cuánta creatividad e ingenio tiene que haber en una persona para conseguir que el otro muestre lo mejor que tiene.
¡Vaya la gracia! Ser generoso para dar lo es cualquiera.
Lo difícil es ser generoso para recibir,
para poder PEDIR, para aceptar que el otro también tiene, quiere y puede DAR.
No nos pide, porque nada de lo que tenemos le importa.
Su vida se limita a una larga espera.
No se nos opone porque no le interesamos.
Su naturaleza inviolable de escorpión, solo tiene una meta;
Que después de desgañitarnos, de luchar por algo que bien o mal en eso creemos,
cuando no demos más,
cuando realmente nos agotemos, nos mirará impertérrito, y esperará que nos muramos…
Entonces comprenderemos que solo tuvo amor para sí mismo.
Que el resto del mundo, con todos nosotros incluidos, teníamos el valor de una LETRINA…
20 de diciembre de 2009
NATURALEZA DE ESCORPIÓN
17 de diciembre de 2009
Las truchas en Navidad
15 de diciembre de 2009
Las navidades de antes......

Las navidades de mi niñez no eran como éstas navidades, éstas navidades son las de la abundancia, con todo y estar pasando una crisis, aquellas eran las de la posguerra. ¿Y saben ustedes cual era el plato extraordinario de la Nochebuena? La gente joven no lo adivinarían nunca, yo se los cuento a mis hijos y les cuesta creerlo. El plato de esa noche festiva era el pollo, al menos en los hogares normalitos, o sea en casi todos, porque la gente que podía comer otra cosa era muy poca. Se hacía un caldo de gallina y luego el pollo preparado de muy distintas maneras. Luego estaban los turrones, poquitos pero estaban, era el turrón duro y el blando, esas eran todas las variantes en turrones, el duro era duro realmente, mi padre lo cortaba ayudándose con un martillo, si si, con un martillo, imagínense las muelas.....Habían también los clásicos polvorones, los de siempre, nada de sabores diversos, también era costumbre poner en la mesa almendras y pasas, y eso era todo, por supuesto que nos quedábamos tan contentos. Luego de cenar, nos íbamos a la misa del gallo, la iglesia era muy cerca, todo era cerca, y por supuesto nada de coche, todo se hacía caminando. Después de la misa nos íbamos todos a dormir, los pequeños y los grandes, nadie se iba de casa esa noche, no existía esa costumbre que a mi personalmente no me gusta, de que los jóvenes se vayan de fiesta y regresen en la mañana, o no regresen que es peor.


